Sistemas de ocultación a la observación aérea

Uno de los mayores peligros que puede llegar a amenazar la presencia de un sumergible en su base, viene sin duda alguna por parte de los bombarderos enemigos.
Existen dos tipos de incursiones aéreas; la primera de ellas está dirigida a destruir las instalaciones fijas situadas en tierra (almacenes, grúas, líneas de ferrocarril, depósitos de combustible, etc…). La segunda va dirigida casi en exclusividad a destruir las unidades navales amarradas a los muelles o en los diques.

Evidentemente toda incursión aérea necesita de una preparación previa, para lo cual se precisan imágenes de las instalaciones a destruir, pudiéndose efectuar vuelos de reconocimiento bastante tiempo antes del bombardeo, pues las instalaciones no se van a mover de su sitio. No obstante conviene ir actualizando las imágenes para situar en ellas los nuevos asentamientos de armas antiaéreas o nuevas construcciones.

Si de lo que se trata es de realizar un ataque a las unidades navales allí destinadas, la observación aérea debe de realizarse casi de forma inmediatamente antes de la incursión, pues de lo contrario se corre el riesgo de encontrarse los muelles vacíos.


(Pilotos ingleses instalando una cámara a bordo de un avión de reconocimiento)

Durante los primeros compases de la Segunda Guerra Mundial, las bases alemanas se encontraban demasiado lejanas para ser atacadas de forma precisa por los aliados. Primero por encontrarse perfectamente defendidas por las piezas antiaéreas, los aviones de caza y además por estar casi fuera de la autonomía de los bombarderos. Algunos de los intentos aliados de atacar los puertos alemanes resultaron verdaderas escabechinas.
Naturalmente, las autoridades alemanas, según avanzaba la guerra y los ataques aliados eran cada vez más habituales y precisos, no tuvieron más remedio que disponer de medidas destinadas a evitar las incursiones o, si ello no era posible, al menos minimizar los daños.


(Alveolos del bunker de La Rochelle)

Una de las medidas urgentes tomadas por los alemanes, fue la construcción de bunkers de hormigón, destinadas a proteger las obras de reparación o mantenimiento de los sumergibles.

Un bunker no era más que un sarcófago resistente, destinado a desviar las bombas o a resistir su explosión sin riesgo para las unidades bajo su protección. Como es natural, la construcción de un bunker, capaz de proteger a uno o varios sumergibles, no podía hacerse de un día para otro, además, conforme avanzaba la guerra, los alveolos en los que se reparaban las unidades comenzaron a escasear y muchas unidades debían quedarse en el exterior mientras esperaban su turno.

La ventaja de encontrarse bajo el grueso techo de un bunker es que sus muchos metros de acero y hormigón (5,6 metros el del refugio de Bordeaux en Francia) protegen de las bombas, sin afectar a los trabajos que se realizan en su interior, aunque la desventaja es que el enemigo conoce su posición exacta.
Una forma segura de evitar los bombardeos selectivos a sumergibles y submarinos, era impedir que el enemigo supiese que estaban allí. Ocultando su observación a los aviones de reconocimiento, se evitaría su detección, y el riesgo de ser atacado.
Existían dos formas distintas de camuflar un sumergible. La primera era mediante el empleo de redes que, superpuestas sobre el casco, rompen la silueta del mismo a un observador aéreo y la segunda es mediante el empleo de estructuras fijas, ya sean adosadas al casco del buque o instaladas sobre él.

Ocultamiento mediante redes

Las redes miméticas eran piezas de fibra trenzadas, similares a las empleadas para pescar, las cuales se sujetan mediante mástiles permitiendo trabajar bajo ellas, como si de un gran sombrajo se tratase.

A la red se le podía sumar todo tipo de añadidos, dependiendo de cómo fuese el terreno que rodeaba a la misma (ramajes, piezas de tela quebradas, cuadrados imitando plaquetas del suelo, etc…)

Las redes podían instalarse de dos formas distintas, una tapando todo el sumergible (empleado en los diques al encontrarse el casco por debajo de la línea del suelo) y otra solo tapando el casco dejando al descubierto la superestructura.

El primer sistema no necesita mayor explicación, tratándose simplemente de elevar mediante mástiles la red, dejando bajo ella el objeto a enmascarar.


(Sumergible italiano “Pietro Calvi” en un dique seco en Bordeaux en 1941)

La segunda forma de instalarlas, es situándola alrededor del casco de la unidad a camuflar, disimulando con ello sus líneas. Este sistema puede emplearse también para dejar al descubierto las armas antiaéreas del sumergible, que pueden de esta manera, colaborar en la defensa de las instalaciones portuarias.

Un sistema de enmascaramiento por redes debe de ser capaz de ocultar de forma completa al sumergible. Obsérvese la diferencia entre las redes de camuflaje de la unidad italiana anterior (imagen de la izquierda) y la de estos sumergibles alemanes (imágen inferior izquierda).

Las redes del primero, además, presentan trazos discontinuos y añadidos que aumentan la ocultación al observador. En este segundo caso, es posible que se trate de una reparación corta en el tiempo, o bien que se sientan excesivamente seguro bajo la protección de la aviación propia, lo que ha evitado que se dedique excesivo tiempo en enmascarar de forma perfecta a los sumergibles,

La imagen superior derecha es una vista desde debajo de las mismas unidades disimuladas bajo la red. En la imagen se aprecia, además, a varios tripulantes ocultos bajo una lona en la parte derecha, no sabemos si se trata de un añadido más al enmascaramiento o si por el contrario se trata de una protección contra el calor.

En la imagen anterior observamos a un sumergible con fragmentos de red sobre la antena de proa, posiblemente antes de ser instalada totalmente.

Además de los propios sumergibles y submarinos, era posible aplicar el enmascaramiento mediante redes, a cualquier otro elemento susceptible de ser localizado y tomado como objetivo por las bombas aliadas.

A la derecha de estas líneas podemos ver varias secciones del submarino de la clase XXI camufladas bajo redes, mientras se encontraban en los astilleros a la espera de ser unidas. Se observa asimismo las tomas de admisión de aire, situadas sobre la cubierta superior de las mismas, camufladas para romper sus líneas y evitar que sus sombras las delaten ante los observadores aéreos.

Ocultamiento mediante andamiajes

El segundo de los sistemas de enmascaramiento es mediante ocultamiento con andamiajes fijos, instalados sobre el casco del sumergible.
Consiste en instalar una estructura a todo lo largo del casco del buque, ensamblando sobre ella tablones que ocupan toda la anchura de la manga.
Esta forma de ocultamiento, al ser autónoma y moverse con el buque, facilita el desplazamiento de un lugar a otro del sumergible sin riesgo de ser detectado desde el aire. Al observador aéreo se le engaña confundiéndolo con los espigones del puerto al verse desde arriba como una línea rectangular sin superestructura.
El sistema es algo más complicado de instalar que las redes.


(El U-227 mientras es transportado después de finalizada su construcción)

(Un uboot del Tipo VIIf en los astilleros Germaniawerft)

En la vista de la izquierda se observa a varios sumergibles ocultos bajo camuflajes fijos simulando ser parte de los muelles.

Este sistema de ocultación más duradero, se empleaba en las unidades recién terminadas en los astilleros (mientras se encontraban amarradas en los espigones a la espera de finalizar las obras menores), liberando las líneas de construcción y permitiendo su uso por parte de otras unidades.


(Detalle del sistema de anclaje al casco hidrodinámico del sumergible,
en este caso el U-116 tras abandonar los astilleros en mayo de 1941)

Otra de las variantes de ocultamiento mediante andamiajes era el empleo de estructuras fijas en tierra. Se trata de armazones anclados al suelo, que permiten trabajar bajo ellos ofreciendo una protección más permanente que la de las redes miméticas, aunque inferior a la que ofrecían los refugios de hormigón.

En la imagen superior se observa la estructura de metal y madera instalada en la parte izquierda, bajo la cual se ocultan las labores que se realizan bajo ella, a la vez que sirve para romper algo las líneas del sumergible.

Otras dos imágenes más de la estructura superior que protege a estos dos sumergibles.

La de la izquierda es del tipo fijo instalada sobre el casco del sumergible, y la de la derecha está situada sobre mástiles anclados al suelo.

Otras formas de camuflaje

Ya hemos visto dos formas de intentar engañar al observador aéreo, mediante el enmascaramiento bajo redes y bajo estructuras.

Existen además otras formas de intentar ocultar la presencia de un sumergible al enemigo. Veamos esta imagen vertical, tomada del astillero Blohm & Voss de Hamburgo.

Se distingue fácilmente la zona edificada de la zona de mar.

Vemos a la derecha el curso sinuoso de un río, los edificios del astillero y los auxiliares en la parte central, la sombra de una gran grúa en la parte central, junto al espigón de la izquierda, y dos buques en la parte inferior izquierda, uno amarrado al muelle y otro algo más alejado.

 

Ahora miremos más detenidamente esta ampliación de la misma foto.

Ahora ya se aprecian más objetos en el suelo, pues la mayor resolución nos permite apreciar detalles más pequeños. Lo primero que nos debe de llamar la atención, es que si nos fijamos con cuidado, observamos la presencia de 3 submarinos del tipo XXI en la fotografía. Uno en la parte superior rotulado con el número 1, adosado al muelle, y otros dos (rotulados con el número 2) ocultados en la amura del buque.

Al estar cerca del buque grande, se confunden con aquel, dando la sensación de tratarse de un solo objeto en vez de tres. Obsérvese la sombra del buque rotulado con el número 3. Se aprecia con todo detalle la superestructura, así como los dos mástiles de carga a proa y popa. De ahí la importancia de romper las sombras con telas o redes de camuflaje.

Ya sabemos otra forma más de enmascaramiento, el acercamiento a otros objetos que a ojos del observador, nos pueda confundir con él.

Hagamos otro pequeño trabajo de observación con la imagen inferior. Esta vez con otra toma del mismo astillero observado anteriormente.

Apliquemos nuestra intuición para contar buques. ¿Cuántos sumergibles y submarinos pude el lector detallar en esta imagen?.

La respuesta la tenemos en la siguiente fotografía ampliada.

La solución correcta es 8. Vemos tres submarinos del tipo XXI (numerados de 1 a 3) sobre dos diques flotantes. Su color claro destaca enormemente sobre el fondo oscurecido por las sombras del dique. Sin duda alguna serían los primeros objetivos de un ataque aéreo.

Las unidades 4, 5 y 6 son también tres submarinos del tipo XXI, esta vez adosados al espigón, menos visibles que los anteriores, pero aún reconocibles por sus formas alargadas en huso. Los rotulados con las letras A y B son dos viejos sumergibles del tipo VII-C.

Aquí se podían haber utilizado los dos sistemas de ocultación descritos anteriormente. El de red para las unidades situadas sobre los diques flotantes (1, 2 y 3) y el de estructura rígida para los situados adosados a los muelles.

Pero aún nos queda otro sistema que también sirve para disimular la presencia de blancos de interés militar.

La pintura mimética

Se trata de enmascarar la forma de un objeto mediante colores o dibujos que disimulan su forma original dándole otro aspecto distinto.


(Diseño mimético del acorazado Admiral Scheer en 1940)


(Mimetismo del acorazado Schleswig Holstein en el invierno de 1941/1942)

Sistema muy útil a la hora de confundir las líneas de un sumergible o buque en alta mar, también puede ser empleada a la hora de disimular formas en tierra. Los colores y el camuflaje utilizado por los uboote será tratado en otro artículo.

En la imagen de la derecha se observa uno de los numerosos diques flotantes empleados por los germanos, al que se le ha pintado el lateral con líneas de distintos colores para hacer más difícil su identificación aérea.

Existen multitud de diseños aplicables, ya sea mediante líneas quebradas, formas geométricas o mezclas de colores, aplicándose el mismo dependiendo de los objetos circundantes, facilitando con ello su integración en el ambiente.


(Dique flotante del astillero F.Krupp Germaniawerft AG de Kiel-Gaarden. Abajo a la derecha el U-69 recién botado)
Ocultación con ramajes

Otro de los sistemas de ocultamiento o enmascaramiento es mediante el empleo de ramajes. Se trata en este caso de simular algún tipo de arbusto, empleando el añadido de ramas o elementos que las simulen sobre el objeto que deseamos ocultar.

Muy habitual ha sido el empleo de ramajes simulando “nidos de cigüeña” sobre los periscopios, enmascarando de este modo el alargamiento de los mismos, y rompiendo así las formas de sus sombras.

En la imagen de la derecha podemos ver unidades del tipo XXI y XXIII con ramajes en sus perisocopios.

Nos ha costado algún trabajo encontrar fotografías sobre este tipo de enmascaramiento en grandes sumergibles, si bien hemos podido localizarlos empleado sobre pequeñas unidades de bolsillo, como los del tipo Biber (imagen de la izquierda), del que mostramos algunos ejemplos más abajo.

Evidentemente la fabricación de los “nidos” variarían de uno a otro, dependiendo de la habilidad de su constructor, desde los más sencillos construidos con ramajes, hasta los más sofisticados, como es el caso del ejemplo anterior, bien diseñado con una base rígida y material añadido, dando un aspecto bien natural a todo el conjunto.


(Instalación sobre el periscopio del Biber)

(Detalle del nido y su instalación)

Todo el ramaje debería ir sujeto a la estructura del periscopio suponemos que mediante alambre, y ejemplo de lo dicho puede ser la imagen inferior, ampliación de la que figura sobre estas líneas.
Se observa en la imagen superior derecha a uno de los marinos instalando el conjunto sobre el periscopio, llevando en su mano derecha un alicate, lo que refuerza la idea de la instalación mediante alambre.

Conclusiones

El empleo de todos y cada uno de los distintos sistemas de ocultación y enmascaramiento, ayudó a proteger a muchos de los sumergibles y submarinos que intervinieron en la guerra. Bastantes tripulaciones deben su vida a no haber sido detectada su presencia en las numerosísimas fotografías aéreas tomadas por los aliados antes de los bombardeos de sus bases.

Aún así, 77 sumergibles y submarinos fueron destruidos en los ataques aéreos a puertos y bases propias realizados por las fuerza norteamericanas y británicas, en algunos casos con varios centenares de aparatos de distintos tipos.

Frente a semejante poderío aéreo, no había sistema de ocultación posible que los protegiese.


(Bombarderos estadounidenses descargando su carga sobre suelo alemán)

Sirva como ejemplo la imagen de la izquierda del puerto de Kiel tras el paso de los bombarderos aliados.

Se observa en el dique seco de la derecha a un sumergible del Tipo XXI.

Da fe del grado de destrucción el estado de las construcciones de la parte inferior de la fotografía.

Epílogo

El resultado final de un submarino del tipo XXI mal protegido y enmascarado -en este caso el U-2529 el 21-11-44 en los astilleros Blohm & Voss.


José Carlos VIOLAT BORDONAU -2007-


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