Hacia mediados de los años 30, los destructores de las clases A a I, ya estaban siendo superados por los de otras marinas, en especial la japonesa y la francesa. Debido a esto se vio la necesidad de un destructor mayor con más armamento para poder hacer frente a los desarrollos extranjeros.
Durante su diseño y construcción sufrió de varios retrasos debidos a problemas que hicieron que aumentara su desplazamiento.
Tras su entrada en servicio, los 16 destructores de esta clase formaron dos flotillas, la 4ª (para servir en el Mediterráneo) y la 6ª (para servir con la Home Fleet).
La 6ª volvió a la Home Fleet debido a que Italia no entro en guerra en 1.939 y pudo participar en la campaña de Noruega donde varias unidades alcanzaron éxitos, como el hundimiento del U53, y otras, en cambio, fueran hundidas o dañadas.
Tras esta campaña siguieron actuando en apoyo de incursiones en la costa noruega, intercepción del tráfico alemán en estas costas, persecución del Bismarck y escolta de convoyes.
También tuvieron una participación destacada en el Mediterráneo: incursión de Taranto, batalla de Cabo Matapan y escolta de convoyes, sobre todo a Malta.
Las unidades que quedaban a flote fueron trasladadas aguas metropolitanas para participar en la cobertura del Día D.
Las tres últimas (HMS Eskimo, Nubian y Tartar), con el fin de la guerra en Europa a la vista, fueron trasladadas a Extremo Oriente donde se enfrentaron a fuerzas ligeras de superficie japonesas. |