Aclaración:
El siguiente artículo, asimismo el dedicado al U760, forman parte del libro "Lobos Acosados" de José Antonio Tojo Ramallo. El autor (miembro del foro de U-Historia) ha dado su permiso y consentimiento para poder reproducirlos.

El internamiento de la tripulación del U966

Historia del U966

El 4 de marzo de 1943, tras las últimas verificaciones de funcionamiento en los Astilleros Blohm & Voss de Hamburgo, esta nave recibiría la denominación oficial de U966. Su mando recayó sobre Eckkehard Wolf, un joven oficial recién licenciado en la Escuela Naval Militar. Asignado a la 5ª Flotilla con base en Kiel, el sumergible fue sometido a pruebas de magnetismo, revisiones de funcionamiento y varios test de resistencia a la presión. Una vez verificadas, la tripulación practicó una y otra vez la inmersión de emergencia hasta lograr sumergirse a profundidad de periscopio en tan sólo treinta segundos, tiempo estándar exigido por la Kriegsmarine para todas sus dotaciones de sumergibles.

En Kiel, la nave recibiría el que iba a ser su emblema: Gut Holz ('buena madera'), recordando las palabras dirigidas por el Comandante a la marinería en su discurso de presentación. Tras una breve estancia en Swinemünde realizando prácticas de tiro, el U966 regresó al búnker de Hamburgo, donde -en medio de un espantoso bombardeo de la ciudad- se le instalaría un moderno sistema de radio del tipo FumB.
Con posterioridad, la nave sería transferida a Flensburg, y de allí nuevamente a Kiel. Tal y como estaba previsto, fue sometida a los habituales procesos de desmagnetización y cargada de víveres y municiones. Cajas y cajas de comida, verduras, bebidas, latas de conserva, pan, etc... se distribuyeron a lo largo y ancho de su interior; dando cierta sensación de desorden. Un desorden perfectamente estudiado y conocido por todos y cada uno de los miembros de la tripulación.

El 9 de septiembre todo estaba dispuesto para la partida. Las sirenas de aviso del búnker comenzaron a sonar; avisando de la inminente salida de varios sumergibles. En cubierta, Wolf y sus oficiales eran ovacionados por el personal de tierra y numerosos civiles. En el interior de la nave, la tripulación en sus puestos se preguntaba en silencio si aquel sería un viaje sin retorno. La mayoría eran jóvenes de corta edad, muchos casi adolescentes. El miedo los sobrecogió por un instante. Para casi todos esta era su primera salida real al Océano (1).

Wolf dirigió por última vez su vista al búnker. Atrás quedaban meses y meses de clases teóricas en la escuela naval, prácticas y más prácticas, pero sobre todo amigos, cientos de amigos y compañeros a los que no sabía si volvería a ver.

Aunque su tripulación le había apodado "el viejo", él también era joven y -aunque inconfesable a causa de su condición de Comandante- sentía el mismo miedo a lo desconocido que los demás.
Tras varios días de navegación, el U966 llegó a su primer destino: Kristiansand, una pequeña villa de pescadores en la costa de Noruega. Allí hicieron escala durante un día antes de continuar viaje escoltados temporalmente por varios navíos de guerra. La próxima parada sería en Trondheim.
En plena travesía, navegando a profundidad de periscopio, Wolf fue alertado de la presencia de numerosos barcos pesqueros alrededor del submarino. El Comandante dio orden de emerger por sorpresa en medio de ellos. Tras el susto inicial y un intercambio de sonrisas, los pescadores ofrecieron a la tripulación gran cantidad de pescado recién capturado.
Minutos después la nave volvía a sumergirse. En el interior; la desconfianza se había adueñado de la marinería. ¿Cómo explicarse una actitud tan generosa por parte de unos ciudadanos de un país ocupado militarmente por fuerzas alemanas? ¿Comunicarían por radio la noticia del encuentro a los aliados?
Las dudas se disiparon con la llegada a Trondheim. Allí el U966 fue nuevamente cargado de combustible extra, alimentos y una nueva pieza antiaérea, además de la reglamentaria con la que contaban todas las naves del Tipo VIIc.
El 5 de octubre, la nave de Wolf partía en compañía del U 963 y del dragaminas M81 rumbo al Atlántico norte.
A su paso al oeste de las islas Feroes, el U966 recibió su primer bautismo de fuego. Localizado por varios buques de guerra británicos, el sumergible fue sometido a un duro acoso con cargas de profundidad y erizos. Sin embargo logró evadir el cerco y huyó de sus cazadores. Durante el ataque, el equipo de radio y algunos de los mecanismos resultaron dañados, dejando de funcionar correctamente. Todos los instrumentos básicos de navegación estaban intactos. Todos, a excepción de la radio, que podía recibir mensajes pero no trasmitirlos. Este incidente, considerado en ese momento como de menor importancia, acarrearía en el futuro serias consecuencias para el sumergible. La primera de ellas no tardaría en producirse: el 28 de octubre, después de tres días sin recibir noticia alguna, el B.d.U. daba por desaparecida la nave de Wolf.

La realidad era muy distinta. Durante días, el U966 navegó próximo a la costa este de Norteamérica, tratando infructuosamente de establecer contacto en su viaje de regreso a la base con el U220 de Bruno Barber, una nave del Tipo Xb que días antes se encontraba en un cuadrante próximo a las Azores (2).


El ataque

Aproximadamente a las cuatro de la madrugada del día 9 de noviembre, cuando navegaba muy próximo a la costa norte gallega, el U966 fue detectado por el radar de un Wellington del 612º escuadrón de la RAF, pilotado por el Brigada Ian D.Gunn, salido horas antes del aeródromo de St. Eval, en patrulla rutinaria antisubmarina.
Minutos después, Gunn establecía contacto visual a unos seis kilómetros de distancia. Dispuesto a atacar, el Wellington descendió hasta alcanzar una altura de cien pies y lanzó seis cargas de profundidad del tipo Torpex XI, alguna de las cuales cayó muy cerca de su objetivo. Pero el U966 no tardaría en responder con toda su artillería, forzando al piloto a alterar su rumbo.
Tres minutos más tarde, cuando el avión sobrevolaba  nuevamente la  zona,  preparado   para  un segundo encuentro, el uboot había desaparecido. A las seis y media de la madrugada, tras dos horas y veintidós minutos de infructuosa búsqueda, iniciaba el viaje de regreso a su base (3).
Un Consolidated PB4Y-1 Liberator del escuadrón norteamericano VB-105, a los mandos del Teniente Leonard E. Harmon, lo localizaría nuevamente alrededor de las nueve de la mañana en la posición 44° 15'N, 10° 00'W, situándose de espaldas al sol para iniciar un ataque sorpresa.

La respuesta alemana fue contundente. Los disparos de las baterías antiaéreas alcanzaron de lleno los sistemas hidráulicos, plano de babor y cola del bombardero, forzándolo después de un segundo intento a regresar a la base con las compuertas ventrales abiertas de par en par (4).
Un segundo Liberator norteamericano, esta vez del escuadrón VB-103, pilotado por el Alférez Kenneth L . Wright, sería advertido por radio de la presencia del U966 próximo a sus coordenadas de vuelo, muy cerca de la costa de Ferrol.
Wright estableció contacto a las once horas y cuarenta y ocho minutos de la mañana, en la posición 43° 51 'N, 08° 22'W, tras eludir poco antes a dos Junker 88 de paso por la zona.
Tras dos arriesgados ataques con cargas de profundidad, Wright se retiró e inició su viaje de regreso al aeródromo de Dunkeswell. Tras de sí quedaba el sumergible tocado en varias de sus estructuras externas, dejando a su paso un inconfundible rastro de aceite.

A la una y cinco del mediodía, William W Parish, Teniente norteamericano y piloto de un Liberator del escuadrón VB-110, establecía contacto con él en la posición 43°43'N, 08°25'W, a unos diecisiete kilómetros de la costa gallega, atacándolo de inmediato con cargas de profundidad del tipo Mark XI Torpex, a las que el sumergible respondería abriendo fuego simultáneamente con todas sus baterías antiaéreas (5).

Veinte minutos más tarde, la situación se complicaba todavía más. Un segundo bombardero aparecía en el horizonte. Era el Liberator del Sargento Otakar Zanta, del 311 escuadrón checoslovaco de la RAF.
Tras sobrevolar la zona varias veces, Zanta se unió a su compañero lanzando varios cohetes. Cuatro de ellos alcanzaron de lleno al sumergible bajo la línea de flotación dañándole varios compartimentos estancos, los dos motores diesel y los tanques de lastre.
Enzarzados en el combate, los contendientes no se percataron de la presencia de un guardacostas relativamente próximo a la zona. Se trataba del “Ardía”, un buque de la Armada Española que desde la una y media del mediodía venía observando el desarrollo del enfrentamiento.

D. Ángel Domínguez Sotelo, oficial al mando, describiría lo sucedido diciendo:

"...en vista de esto me mantuve en las proximidades, navegando a la voz, en expectativa del desarrollo del combate. El submarino navegaba despacio hada el SE. manteniendo siempre a distancia a los aviones con su fuego antiaéreo de ametralladora que era muy denso. Los aviones dando vueltas alrededor del submarino no se les vio acercarse a menos de 2.000 metros sin ponerse nunca en su vertical. A 1420 el submarino aumentó su velocidad, poniéndose como a unos 12 nudos, y arrumbó hacia la ría de Cariño, punto a donde me dirigí también con mi buque. Entretanto los aviones continuaban dando vueltas siempre mantenidos a gran distancia por la reacción antiaérea del submarino. A 1500 cesó el combate, viéndose por última vez al submarino meterse detrás de los Aguillones y desapareciendo definitivamente de la vista. Recorrí la ría de Cariño sin encontrarlo y a 1700 continué viaje a Ferrol, viéndose solamente después, algún avión aislado, de reconocimiento por fuera de la costa" (6)

Para esa hora, el enfrentamiento había cesado y los bombarderos aliados estaban de regreso a sus aeródromos en Inglaterra. Tras de sí dejaban un U966 completamente averiado, navegando a una velocidad de dos nudos rumbo a la ría de Santa Marta de Ortigueira.

Todo estaba perdido. Tanto Wolf como el resto de sus hombres eran conscientes de ello. En las proximidades de Punta Maeda, el Comandante ordenó activar los mecanismos de detonación que echarían a pique la nave. Todos los marinos saltaron al agua. Todos, excepto tres, que perecieron en el interior (Cabo 1ª Karl Wiegand, Cabo Fritz Nawatzeck y Cabo 2º Walter Zitterboart). Otros cinco morirían en el mar instantes después (Franz Kuhlman, Günther Mendorf, Ernst Pilz, Karl Griuthe y Klemens Hipler).
En la villa de O Barqueiro, el Brigada de la Guardia Civil, D. Ángel Castro, enterado de lo sucedido, organizó un grupo de rescate con varios patrones y marineros.

Un Catalina del 202° escuadrón de la RAF (Teniente E. V. C. Smith) con base en Gibraltar, de paso por la zona, en ese momento redactaría el siguiente informe al regresar a su aeródromo:

"...Avistados cinco botes neumáticos en la zona dirigiéndose hacia la costa y otro bote grande que contenía once hombres. No se veían restos de ningún tipo. Se hicieron fotografías y el avión abandonó la zona con las últimas horas del día. Se cree que los supervivientes procedían de un U Boot hundido".

Instantes después llegaba un Sunderland III del 228° escuadrón, pilotado por el Subteniente W.Franklín, que fue testigo desde el aire del rescate de los náufragos por los pesqueros “Virgen de Covadonga”, “San Francisco” y “La Concha”, de Estaca de Bares, y el “San Pedro”, de O Barqueiro. En breve, tres Junker 88 R-2 aparecieron en el horizonte enfilándolo directamente. A las seis de la tarde, tras una enconada y desigual persecución, el Sunderland era derribado por el avión del Teniente Albrecht Bellstedt, líder del segundo escuadrón del Zerstorergeschwader. Franklin tuvo el tiempo justo de radiar el siguiente mensaje: "Atacado por tres aviones enemigos 43° 50'N, 01° 30'W. I 755". Sería su ultima emisión. Segundos después el bombardero, partido en dos, se estrellaba contra el agua.

La cola llegaría flotando a la ría de Ortigueira. De los doce miembros de la tripulación, sólo se recogieron seis cuerpos del agua, siendo identificados tres de ellos: el del radiotelegrafista, Arthur Beaumont Boocock, el mecánico Alfred Wells, y el del oficial de derrota, William Ernest Merrifield. Los nueve restantes, nunca encontrados, eran los de los Sargentos ametralladores Joseph Stanley Jarvis, Alistair Williams Aitken, Frank Lawrence, Richard McCormick, David Edward Nattrass, Kames Frederick Pizacklea y del Subteniente Franklin (7).

Según un informe del ayudante de marina de Ortigueira, Sr. Aquiles Vial, el U966 había sido avistado horas antes, cuando pasaba frente a la isla de San Vicente, por D. Antonio Martínez Lage, ayudante de policía marítima de Cariño. A las cinco y media, el Secretario del Ayuntamiento de O Barqueiro le comunicó telefónicamente la noticia de los preparativos para el rescate de los náufragos en el mar. Enterado de lo sucedido, Aquiles Vial ordenó la salida inmediata de todos los barcos disponibles próximos a la zona, subiendo él mismo en el puerto de Espasante al “Argentino”. Con él partirían también sobre las seis de la tarde el “Virgen del Carmen” y el “Gloria Teresa”.

Al llegar a las proximidades del Picón, éste último pesquero recogió del agua el cadáver de un marino alemán. Poco después, el “Marino” encontraba en Pedra Mea otro cadáver de un oficial de la misma nacionalidad.
De este modo describía el ayudante de marina de Ortigueira lo sucedido:

"Del Puerto de Cariño salió el barco tarrafa "Marino", con el Agente destacado en dicho Puerto, D. ANTONIO MARTÍNEZ LAGE, y el Auxiliar de Oficinas de esta Ayudantía, que se encontraba en dicho Puerto en asuntos de servido, D. JOSE PÍA FILGUEIRA, y en las proximidades de Piedra Mea fue recogido por esta embarcación el cadáver de un oficial alemán.

A una milla, aproximadamente al NW de la Estaca, avistamos una gran llamarada y tres aviones que volaban muy bajos con rumbo al Cabo Ortegal, creyendo que fuese este fuego del submarino por ser atacado por aquellos tres aviones. Con mar gruesa del NE hicimos rumbo a dicho punto al objeto de poder prestar los auxilios necesarios a los supervivientes, si pudiera haber. A las 18.00 recalamos al lugar anteriormente indicado, y explorando convenientemente, tomando las precauciones procedentes ya que era de noche cerrada y se veían multitud de objetos flotando y gran cantidad de gasolina, pude observar que el objeto que era pasto de las llamas no era el submarino y sí un avión de nacionalidad inglesa
(8).

A las once de la noche, los pesqueros regresaban al puerto de Espasante. No habían encontrado nada más. El informe, no obstante, continúa diciendo:


"Por los pescadores de Espasante me informé que el submarino tocó en el bajo llamado "Liseiras", al W de la Punta de Espasante, distancia 450 metros, y por el Agente destacado en dicho Puerto, que recorrió la costa en la mañana del día de hoy, en unión de un Guardia Civil de Costas, me informó que los vecinos del lugar del Picón, de la parroquia de Loiba, le habían dicho que el submarino se hundió en las proximidades de Punta de la Maeda, muy cerca de ésta, y que dicha gente no pudo hacerse a la mar en sus embarcaciones, para recoger a los náufragos, a causa de la rompiente reinante en la costa, y que algunos de estos vecinos se trasladaron al Barquero, por ser el punto más próximo, y dieron cuenta de este accidente, a fin de que las embarcaciones de este Puerto y de Vares, salieran en auxilio de los náufragos.


Por ambas informaciones, a juicio del Ayudante que informa, el submarino pudo haberse hundido a causa de haber tocado en las "Liseiras", además de otras averías que pudiera tener, que, desde luego, no eran en el aparato motor, ya que éste navegaba en superficie a gran velocidad y desde Espasante no se observó que fuese atacado por la aviación".

Los supervivientes del U966 -treinta y nueve hombres- serían trasladados a las diez de la noche en  camiones del Ejército Español al pueblo cercano de Víveiro, y posteriormente alojados en el Hotel Venecía.

Tres soldados, heridos leves, quedarían en O Barqueiro atendidos por los doctores de la localidad, Sres. Pimentel y Campillo.
Al día siguiente, a las once de la mañana, los cinco cadáveres alemanes y los seis británicos fueron enterrados en el cementerio local en presencia del Cónsul alemán en A Coruña, el agregado naval de la Kriegsmarine en Madrid, el Comandante Wolf y uno de los oficiales de su nave. A continuación se celebró una misa de réquiem en recuerdo de los fallecidos (9).

Los patrones de los pesqueros que rescataron a los náufragos serían obsequiados por las autoridades alemanas con un Diploma de agradecimiento de su gobierno. Uno de ellos, entregado a D. José Armada Galdo, del pesquero “San Pedro”, decía:

"El Agregado Naval de la Embajada Alemana en España tiene el honor de destacar los valiosos méritos que el Patrón D. José Armada Galdo, al mando del pesquero "San Pedro" adquirió en los actos de salvamento de náufragos alemanes el día 10 de noviembre de 1943, y con la expresión de su sincera gratitud tiene a honra trasmitirle las gracias del Mando Supremo de la Marina de Guerra Alemana".

El 22 de diciembre de 1943, tras una breve estancia en Ferrol junto a las tripulaciones del “Max Albrecht” y del “Nord Atlantic”, los marinos del U966 fueron trasladados a la base naval de A Grana, donde se reunieron con sus compañeros del U760 hasta el final de la Guerra.

La relación de los últimos internados, según consta en la documentación oficial del ejército Español es la siguiente:

  • Teniente de Navio Eckehard Wolf
  • Teniente de Navio Hans Ricter
  • Alférez de Navio Helmut Georgi
  • Contramaestre 1º Walter Schultz
  • Maquinista 1º Hans Goldbach
  • Maquinista 1º Herbefrt Hottenstein
  • Sargento de Máquinas Hasn Rennbaum
  • Cabo 1º Maniobra Berhard Rachwitz
  • Cabo 1º Máquinas Paul Nadskakula
  • Cabo 2ª Marinería Leonhard Seiferlein
  • Cabo 2ª Marinería Ernst Ritter
  • Cabo 2ª Marinería Hans Lages
  • Cabo 2ª Marinería Gunther Chuezt
  • Cabo 2ª Marinería Helmut Hildebrandt
  • Cabo 2ª Marinería Walter Zimmernings
  • Cabo 2ª Marinería Wolfgang Jakobi
  • Cabo 2ª Radio Remhard Pelz
  • Cabo 2ª Máquinas Franz Farny
  • Especialista Marinería Heinz Ulrich
  • Especialista Marinería Helmut Thronicke
  • Especialista Radio Helmut Broemme
  • Especialista Radio Herbert Pschiere
  • Especialista Máquinas Erich Romzcikowski
  • Especialista Máquinas Werner Marx
  • Especialista Máquinas Kurt Lorig
  • Especialista Máquinas Herbert Korner
  • Especialista Máquinas Ernst Hartman
  • Especialista Máquinas Egón Niltop
  • Marinero de 2ª Máquinas Ludwig Plank
  • Marinero de 2ª Máquinas Willi Schram

El internamiento

La vida en A Grana transcurría apaciblemente para estos hombres. En el interior de la base naval organizaron distintas actividades para combatir el tedio cotidiano. Carreras, partidos de fútbol, "fiestas del deporte", representaciones teatrales, salto de altura y juegos de cartas se convirtieron en algo habitual.

En diciembre de 1943, cinco de los internados (Maszlock, Schinzer, Frolka, Hagen y Rupert) serían enviados desde Vigo -donde realizaban labores de mantenimiento del U 760- a Madrid, y de allí, en el más absoluto secreto, a Alemania.
El 12 de septiembre de 1944,Wolf se vio aquejado de una dolencia pulmonar. Las autoridades le entregaron un salvoconducto para desplazarse a Madrid, donde ingresó en un hospital militar. En breve, documentos oficiales lo darían por fallecido. Pero la realidad era muy distinta. Un avión de Lufthansa con destino a Hamburgo trasladaba por esa fecha un pasajero, de nombre Erich Weber, que no era otro sino Wolf. A su llegada a esta ciudad, el Comandante sería ascendido al grado de Capitán de Corbeta y puesto al mando de una compañía de infantes de marina para defender algunos barrios del imparable avance de las tropas aliadas.

Dos meses después, en noviembre, los cuerpos de los alemanes enterrados en el cementerio de O Barqueiro serían trasladados al municipal de A Coruña. Con posterioridad fueron enviados al cementerio militar alemán (Deutscher Soldatenfriedhof) de Cuacos de Yuste, en la provincia de Cáceres. Algo similar sucedió con los seis soldados de la RAF, que pasaron al cementerio civil de A Coruña, y de allí, finalmente, al Brítish Cemetery de Lujúa, en Bilbao.
Acabada la guerra, Wolf se casó y tuvo dos hijos. Años después regresó a O Barqueiro en compañía de su esposa, Anneliese. La visita se repitió muchos veranos. Tantos, que uno de los hijos de Wolf terminaría contrayendo matrimonio con una joven del lugar (11).

En la década de los sesenta, una empresa de desguaces extraía del mar los restos del U966 para venderlos posteriormente como chatarra. Desde 1975, ininterrumpidamente hasta la actualidad, los antiguos miembros de la tripulación de este sumergible se vienen reuniendo todos los años, junto con sus esposas e hijos, en distintas poblaciones de Alemania, y han fundado una asociación de antiguos combatientes denominada UbootKameradschafl Gut Holz.

El verano de 1978, Eckkehard Wolf falleció. Su última voluntad testamentaria consistía en que sus restos mortales fuesen incinerados y arrojados al mar en Estaca de Bares. Y así se hizo.
El Ideal Gallego publicaba el 7 de agosto de ese año una breve reseña titulada "Las cenizas de un marino alemán depositadas en el mar":


"Las cenizas de un marino alemán, que falleció recientemente en su país y que había sido el comandante de un submarino hundido durante la Segunda Guerra Mundial en la Estaca de Bares, fueron depositados en el lugar de aquel suceso en presencia de la viuda, hijos y compañeros del destacado militar.
Todo se hizo en la más absoluta reserva y solamente fueron partícipes de esta ceremonia los vecinos del Puerto de Bares y de El Barquero, así como familiares del marino fallecido, algunos de ellos relacionados con esta zona, dado que un hijo del fallecido se había casado con una joven de El Barquero.
Las cenizas, tras ser incinerado el cadáver en Alemania, fueron trasladadas al cementerio de El Barquero y el mismo día del acto mortuorio fueron trasladadas a la vivienda de un familiar. En el lugar donde se había hundido el sumergible, en el denominado "Picón de Maeda", se presentaron varias embarcaciones de Bares y Barquero. Las cenizas fueron arrojadas en una pesada caja al mar y asimismo se depositaron varias coronas de flores".

Muchos vecinos de O Barqueiro todavía recuerdan al Comandante jugando al dominó y a las cartas, riéndose con sus amigos mientras tomaba una copa de coñac en una de las tabernas que solía frecuentar durante sus vacaciones veraniegas en la villa. Muchos también, al pasear por Bares, miran de soslayo hacia el Picón de Maeda. En sus fondos, una vez reposó un sumergible alemán. Hoy, las cenizas de un viejo marino apellidado Wolf avivan por aquellos lares más de una historia de amor en el Fisterra de Europa.


Notas del artículo:

1- Herbert Kórner: Díe Geschichte eíne Gemeinschaft.

2- U-Boot Archiv. Caja U966, y Herbert Kórner D/e Geschichte eine Gemeinschaft

3- "0409/10/1 IB/612 Searchlight Wellinglon Camouflage white On A/S patrol, flymg on track 219 degs at 800 ft., in weat-her nil cloud, sea modérate, visibility full moonlight 8 miles, wind 134 degs 20 knots, obtained an S/E contact bearing Red 05 degs range 6 miles. Aircraft turned 40 degsto port in order to position U/B ¡n path of moonlight. U/B was sighted on surface bearing Green 20 degs distant 4 miles, in position 44 degs 39 mins N 10 degs 28 mins Wcourse 045 degs 10 knots. No details of U/B were observed. Aircraft immediately attacked from Red 20 degsrelea-sing from 100 ft. 6 Mk IX Torpex depth charges, set to shallow depth, spaced 60 ft. while U/B was on surface. Searchlight was not used.
Points of entry of depth  charges were  not observed. Evidence States that rear gunner saw depth charges explosions with centre of stick 70-80 ft. Astern of U/B. As aircraft tracked over front gunner fired about 100 rounds and rear gunner about 400 rounds both estimating hits along decks of U/B. U/B replied with what appeared to be M/G fire at first, followed by 20 m.m. cannon fire which appeared to come from a múltiple cannon. One bullet hole was subsequently found in the port nacelle of the Wellington. Aircraft turned to port and made a wide circle to avoid A/Afire which continued for a period of nearly 3 minutes. Aircraft completed its circuit in about 4 minutes during which time no Radar indication of U/B was seen, there being much sea return and aircraft still being low.When aircraft returned after 4 minutes to position of attack, the two flame floats which were dropped with depth charges were found and from this position aircraft turned and searched up last seen track of U/B. Nothing further was seen. Captain considered that U/B had dived about 3 minutes after attack. Aircraft continued cirding and searched área of approx. 5-6 miles around attack position but no further sighting ñor contact was made. At 0430 a contact was obtained on another aircraft which was visually sighted and identified as another Welüngton. An attempt was made to establish R/T communication but without success. At 0630, having reached R L. E. after searching for 2 hours 24 mins., aircraft set course for base".

4- Componían la tripulación del bombardero el Piloto K. L Wright, copiloto R. W. Johnson, oficial de derrota C. L Miller, radio-operador J. M. Cameron, controlador de radar W. E. Pundy y artilleros D. R. Briggs, H. M. Hubbell,! S. Beard.J.A. Redd y I H. Vidvine.
Un informe posterior, relataba este enfrentamiento diciendo: "WRIGHT, pilot of 103-8-5, on Antisubmahne patrol, was diverted by a message from 19 Group at 0645 to a square search around position 44° 39'N and 09° 08'W for a submarine previously attaked and seen to submerge. At 1010, while on search, he sighted 2 JU 88 's, and went Southwest for 25 minutes, losing contact with the enemy aircraft On returning to resume search he receivecl another message from 19 Group advising that submarine was on surface, course 180°, and pro-bably proceeding to Ferrol Harbor, Spain. He went to Ferrol Harbor, then set course for report positíon of submarine. At I I45, on investígating a Radar contad, aircraft course 062" he sighted fully surfaced submarine 8 miles distant, bearing 030°, course 155°. He Lurned to starboard and made his attack out ofthe sun.The submarine turnea to port and ope-ned fire at 1200 yards, aircraft opened fire at 800 yards.The
submarine's fire was inaccurate, probably due to the roughness ofthe sea and ftring inta the sun. It ceased when the plane was within 200 yards, and a body ofone ofthe crew was observed hanging over the conning tower as the aircraft possed over. Five of the six 250 Ib. depth charges were dropped on this attack one hanging up.The entrance ofthe depth charges into the water was not observed, and the pictures taken by the mirror camera caried did not turn out. Two members of the aircraft crew noted 3 explosions on the starboard side of the submarine, and I on the port side, just aft of the conning tower.The submarine settled by the stern, and a circle of oil spread out approximately 100 feet. For the following 60 minutes the submarine left a trail of oil behind it but no decrease in speed was noted.
The pilot decided to drop his MK 24 's and circled to make another attack out ofthe sun. One of the MK 24 's hung up and the other was dropped 300 feet short ofthe submarine and 50 feet ahead ofits bow from 150 foot altítude and speed of 165 M.P. H. No results was observed. The fire of the aircraft and submarine on this attack were similar to the first attack. The aircraft circled the submarine for the next hour, about a mile and half distant with the submarine firing spasmodically. The aircraft set course for base at 1300 due to P.L.E".

5- Componían la tripulación, además del piloto, su ayudante D, M. Lyons, oficial de derrota R. W. Lowelace, Ingeniero A. J. Stark, mecánico J. E. Shaffer, radio-operadores L. M. Davenport y J. F. Benson.y los tres artilleros A.j. Roddy, C.A. Reynard y D. E. Nash.

6- Archivo Militar de la Zona Marítima del Cantábrico, Ferrol. Año / 943. Combates aeronavales. Combate entre un submarino alemán y varios aviones. Expediente 2522. 12 de noviembre de 1943.
"A las 14-10 avistó el "Arcila" que desde Santander se dirigía a Ferrol a 4 millas al N. de Ortegal un submarino que atacado por dos aviones se defendía con intenso fuego de Artillería que, al parecen impedía que dichos aviones llegaran a la posición de lanzamiento de bombas. Dicho combate duró hasta las 15 h., hora en que el submarino se dirigió hacia la ría de Sta. Marta. El "Arcila" al que se le había ordenado se mantuviese a la expectativa e impidiese en caso necesario toda violación de las aguas territoriales lo siguió a gran distancia pues su velocidad no le permitió otra cosa y recorrió la ría sin avistarlo, perdiendo mientras tanto de vista a los aviones por el Norte, dedujo de todo ello que había terminado su comisión y se dirigió a este Departamento dando cuenta de todo".

7- Goss, Chriss. Bloody Biscay. The History of V Gruppe/KG40. Pág. 217.

8- Los seis cadáveres de los tripulantes de este avión habían sido recogidos poco antes por la motora San Francisco, de O Barqueiro.

9- San Claudio Santa Cruz, Miguel. Tesouros Asolagados. Pág. 35. En este interesante libro, su autor nos desvela algunos detalles al respecto: la capilla ardiente había sido instalada esa misma noche en el almacén de la Cofradía de Pescadores, colocando una bandera española y un ramo de flores sobre cada uno de los ataúdes. Las jóvenes de la villa se encargaron personalmente de elaborar y transportar los ramos de flores y dos coronas -una para los muertos de cada nacionalidad- al cementerio. Parece ser que durante el entierro, las banderas de los pesqueros y
la de la Cofradía permanecieron ondeando a media asta.

10- Allí reposan actualmente los cuerpos de ciento cincuenta y cinco soldados alemanes de la Primera y Segunda Guerra Mundial.

11- Actualmente residen en Hamburgo.


José Antonio Tojo Ramallo

Queda prohibida la reproducción de este artículo sin permiso previo -y por escrito-, del autor, titular de los derechos originales sobre la obra, Lobos Acosados.


Podéis consultar la ficha e historial completo del U966 en el siguiente enlace: U966

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