El Sistema Sonne en Galicia

A mediados de 1943, los británicos empezaron a detectar una continua señal de radio procedente del NO de España. Pronto se dieron cuenta de que se trataba de una especie de radio-faro que utilizaba la Kriegsmarine y la Luftwaffe para que sus unidades pudieran obtener su posición con una sorprendente precisión para la época. Acababa de hacer su aparición el sistema Sonne-Consol.

Este sistema había sido inventado por los alemanes Ernst Ludwing Kramar, Felix Gerth y Joachim Goldmann, registrándose la patente original en 1938, seguida de una patente mejorada en 1940 (1). La idea era simple, pero eficaz: Se trataba de unas emisoras de radio que transmitían constantemente su indicativo de llamada. Bastaba con tener un mapa con las situaciones exactas de las estaciones Sonne-Consol, un receptor y una antena giratoria. Simplemente había que ir girando la antena hasta captar una de las señales, se anotaba el indicativo y el rumbo o dirección de la que procedía la señal y se volvía a girar la antena hasta captar otra estación, anotándose de nuevo los parámetros antes mencionados. Se pasaban los datos al mapa o carta de navegación que tenía la posición de las emisoras Sonne-Consol y, tras trazar las marcaciones, se obtenía la posición, que era el punto donde ambas líneas se cruzaban. En otras palabras, conociendo en qué rumbos estaban dos emisoras, era posible situarse sobre el mapa.

La importancia del Sonne-Consol no ha sido suficientemente valorada. Hasta su aparición, para las navegaciones en mar abierto, donde solo se ve la línea del horizonte se mire a donde se mire, el hombre se situaba por medio del sol o las estrellas. El cálculo de la latitud (distancia a la línea del Ecuador, dicho de un modo simple) siempre fue sencillo, el gran problema era averiguar la longitud (vulgarmente, distancia hasta el actual Meridiano de Greenwich) que no se pudo medir de un modo exacto hasta la aparición de los modernos relojes del Siglo XVIII. La gran desventaja de utilizar el sol y las estrellas es que, si está nublado, no queda otra que usar el viejo método de “a ojo”, o “por estima” si nos ponemos técnicos. El sistema alemán suponía un gran avance, pues era totalmente ajeno a las condiciones meteorológicas. Para los Uboote era toda una revolución, ya que podían usarlo estando a profundidad de periscopio y no tenían que emitir ninguna señal, lo que les permitía conservar su “invisibilidad”. Es cierto que no era el primer sistema de posicionamiento por radio, pero su sencillez y precisión provocaron su amplio uso, hasta tal punto que los Aliados recomendaban utilizarlo a sus propias unidades (2).

Los germanos llegaron a instalar 9 estaciones Sonne-Consol, repartidas entre Rusia, Noruega, Alemania, Francia y España. En la Península Ibérica instalaron dos: La primera en Arneiro (Lugo), que es la que nos ocupa, y la otra en Guillena (Sevilla). No es posible establecer con certeza cuándo empezó a funcionar la de Lugo pero, ya el 14 de Mayo de 1943, un Spitfire la sobrevoló para fotografiarla y situarla (3). La de Sevilla comenzó a transmitir a finales del Verano de 1943 (4). Para evitar problemas con los Aliados, España compró ambas instalaciones a Alemania, pagando una cantidad simbólica. Al principio Gran Bretaña pensó en formular una queja formal ante Franco pero, al ver que ellos también se beneficiaban, cambiaron de idea.

Las dos estaciones estaban formadas por 3 grandes antenas, grupos electrógenos y electrónicos y construcciones para alojar al personal y a los aparatos. Pertenecieron al Ejército del Aire hasta 1962, pasando después a depender de Aviación Civil. Fueron definitivamente clausuradas y apagadas el 22 de Octubre de 1980 (5).


Expolio de la torre central (2010)

Como tantas veces ha ocurrido en España, ningún gobernante o político se preocupó de la conservación y mantenimiento de las estaciones Sonne-Consol. Fueron abandonadas a los saqueos y no se tomaron medidas ni para evitarlos ni para castigarlos. En Lugo, desapareció todo lo susceptible de ser llevado: Mobiliario, equipos (por muy pesados que fuesen), cableado,… hasta las ventanas y tuberías de las casetas. Los archivos acabaron por el suelo, desapareciendo gran parte de los mismos, lo que fue sin duda la mayor pérdida. Ya con el cambio de milenio, los radioaficionados y algunas asociaciones comenzaron a exigir que se tomasen medidas al respecto. Solo quedaban las tres antenas, que los radioaficionados usaban para algún evento, destacando su excelente funcionamiento, lo que demuestra la magnífica calidad de los materiales alemanes.
Poco a poco, las antenas se fueron deteriorando más. Preocupaba sobre todo el hecho de que los vientos se habían roto casi todos, habiendo un serio peligro de desplome. En Marzo de 2006, tras un furioso temporal, la antena Norte se dobló por la mitad y terminó cayendo. Esto provocó que se alzaran más voces pidiendo su conservación. Finalmente, el 24 de Enero de 2009, tras una fuerte tormenta (huracán “Klaus”), cayeron las otras dos torres. Lo único positivo fue que no hubo que lamentar daños personales.


Expolio de la torre central (2010)

En Junio de 2010, aprovechando unos desplazamientos por motivos laborales, me acerqué a los restos de las antenas. Lo que vi allí causaba tristeza: Los restos no tenían ninguna señalización, los terrenos estaban asilvestrados y absolutamente nadie se había preocupado por las antenas. Además, pese a ser terrenos del Ministerio de Defensa, los vecinos hicieron un uso privado de los mismos, cultivando parte de ellos sin ningún tipo de pudor. Pero, sin duda, lo peor de todo fue el ver cómo había continuado el expolio: Esta vez habían desmantelado parcialmente las antenas, usando sierras de disco para cortar los oxidados tornillos que unían la estructura. La única consecuencia a este robo de nuestro patrimonio histórico fue una tímida noticia en La Voz de Galicia.

 
Expolio Torre Sur (2010)

Con motivo de este reportaje, volví allí en Septiembre de 2012. Pero hubiera sido mejor que me quedara en casa. No solo seguía todo igual de abandonado, si no que las antenas habían sido completamente desmontadas. No quedaba absolutamente nada, ningún rastro. Fue tal el ansia, que incluso cortaron las gruesas argollas metálicas que sujetaban los cables de amarre a la base de cemento. El hecho de que no hubiera vegetación en los huecos que dejaron las antenas al caer, indicaban que había sido muy reciente. Lástima de que no hubiera llegado en el momento oportuno para llamar a la Guardia Civil… Para colmo de males, las gentes ya se han apropiado totalmente de algunos terrenos, llegando incluso a vallarlos. Esta vez la reacción fue aún más tímida: Ni noticias en los medios ni declaraciones de las Autoridades, solo silencio.

Una vez más, se ha perdido algo de nuestro pasado que ya solo se podrá ver en fotos. Por desgracia, no será la última vez que esto ocurra.


Muerto Torre Sur 2010
Muerto Torre Sur 2012

Hoy día, al faltar las referencias visuales de las altas antenas, es muy complicado dar con la ubicación de donde antaño estuvieron, pues no hay absolutamente ningún cartel indicador. Para visitar estos sitios históricos, recomiendo calzado para el monte y pantalones gruesos y largos, pues la vegetación ha ido recuperando el espacio que le fue arrebatado, y las plantas espinosas son muy abundantes en Galicia.
Entrar en el interior de las casetas, si es posible, es muy mala idea, pues hay riesgo de derrumbe. Los 3 puntos de interés están en zonas muy aisladas donde no hay gente por lo que, en caso de accidente, es imposible obtener ayuda inmediata.

Torre Sur 2010
Torre Sur 2012

Hay que coger la carretera LU-113 que va desde Rozas a Abadín. Si se va en dicho sentido, que es Sur-Norte, se podrá acceder a ellas de las siguientes maneras:

  • Antena Sur: Punto Kilométrico 14’850. Es justo tras un cambio de rasante, por lo que hay que extremar la precaución si se cruza la carretera. A la izquierda se verá un camino que discurre unos 50 metros paralelo a la carretera y que va a dar a la entrada de una de las casetas. Es complicado ir con el vehículo más allá de la caseta, ya que el terreno es muy arenoso y la vegetación abundante. Situados delante de la caseta y avanzando más o menos perpendicular a la carretera veremos los soportes de cemento para los vientos y el punto donde se levantaba la antena. Situados en dicho punto, mirando a la carretera, quizá se puedan apreciar las marcas en el terreno que dejó la antena al caer. Se cayó hacia la carretera, un poco a la izquierda del camino que hemos tomado para llegar hasta allí.
  • Antena Central: Punto Kilométrico 17’450. A la derecha veremos un desvío por un camino de tierra, flanqueado por los restos de un cartel donde se explicaba el sistema Sonne-Consol, descolorido por el sol, pero en el que aún se puede apreciar algún detalle. Si se sigue ese camino, acabaremos llegando a las instalaciones, pero no pude acercarme ni en 2010 ni en 2012 porque estaba impracticable. La otra opción es aparcar el coche en un “cruce” del que salen 3 caminos, coger el de la derecha (con la carretera a nuestra espalda) andar un poquito y, al ver las construcciones (destaca el depósito de agua), atravesar el “prado” (léase terreno infestado de plantas salvajes). Es aquí donde veremos las construcciones más grandes. La antena cayó desde el medio del “prado” hacia el depósito de agua. No es fácil ver restos de su caída.
  • Antena Norte: Punto Kilométrico 20’250. A la derecha veremos una pista asfaltada y un cartel de madera que pone “Antena”, única señalización (aunque muy discreta) que aún perduraba en 2012, levantada, cómo no podía ser de otra forma, por un grupo de particulares. Pese al cartel, es la antena más difícil de encontrar. Hay que seguir la pista un rato hasta llegar, literalmente, a la primera casa que veamos. Si miramos a la izquierda de la casa, veremos la caseta del complejo. La antena está como en diagonal a la casa, a la izquierda y detrás de la misma. En 2010 pude acceder andando a la zona. En 2012 estaba vallada con una cerca eléctrica (para el ganado) y había perros sueltos por la zona, por lo que no salí del coche.


Notas:

1 www.sonne-consol.es
2 – Juan Carlos Salgado “Alas, Hélices y Botas”, Galland Books 2011, pág. 163. En la página 164 se indica que el error máximo era de 5 millas, todo un logro para entonces.
3 – Juan Carlos Salgado…, pág. 162
4 – Juan Carlos Salgado…, pág. 164
5 www.sonne-consol.es


Nota del autor:
  • Para más información, recomiendo la web www.sonne-consol.es En ella se detallan absolutamente todos los detalles de las instalaciones lucenses, desde su historia, hasta el apartado técnico, pasando por diversos campos. También se incluye un archivo sonoro que recoge lo que emitía dicho sistema.
  • También quiero agradecer a Juan Carlos Salgado su inestimable ayuda.

Nota de U-Historia:

Os recomendamos consultar el Artículo Técnico dedicado al Sistema Elektra - Sonne.


Yago Abilleira Crespo

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